jueves, 2 de julio de 2015

¡Yo nunca hablaré inglés!

"Me ne vidn cewsel Sawznek!" o, lo que es lo mismo, "¡Yo nunca hablaré inglés!". Estas fueron las últimas palabras que, según la leyenda, pronunció en su lecho de muerte Dolly Pentreath antes de pasar a mejor vida un aciago día del ya lejano 1777. Pero, ¿quién fue Dolly Pentreath y qué tenía en contra de la lengua de William Shakespeare? De acuerdo a la historiografía oficial, Pentreath se trata de la última persona que habló el córnico de manera nativa. La lengua córnica es un idioma celta del grupo britónico que antaño se habló extensamente en la península británica de Cornualles. Sin embargo, y al igual que el resto de idiomas célticos propios de la Gran Bretaña como el galés o el gaélico escocés, su número de hablantes fue menguando progresivamente a partir del siglo XIV debido a la imposición del inglés primero entre la corte y la nobleza, y luego entre las clases populares. Tan arrollador fue el proceso de sustitución lingüística que en el siglo XVIII apenas quedaba un puñado de personas que pudieran hablar el idioma. De ellas, por lo general se acepta que Dolly Pentreath fue la última nativa de córnico.

Proceso de sustitución lingüística del córnico
a lo largo de la historia
La notoriedad de Dolly vino de la mano del erudito inglés Daines Barrington, quien en 1768 se dejó caer por tierras córnicas en busca de los últimos hablantes del antiguo idioma céltico que aún pudieran existir (lo que recuerda en demasía a la historia de Tuone Udaina y Matteo Bartoli, que ya tratamos en Divagaciones babélicas hace algunos años). Luego de deambular por diferentes lugares de Cornualles, Barrington fue a dar con un lugareño que le habló de una anciana de 82 años llamada Dolly que hablaba córnico y que era conocida por aquellas contradas por su carácter huraño y por insultar en dicho idioma a cualquiera que la molestara. Del encuentro entre ambos poco o nada se sabe, aunque podemos deducir que, contra todo pronóstico, ambos debieron de hacer buenas migas, ya que Dolly Pentreath fue el tema central de un artículo que al poco tiempo Daines Barrington escribiría para el periódico Archaeologia publicado por la Sociedad de Anticuarios de Londres. El ensayo, titulado "On the Expiration of the Cornish Language", versaba sobre la moribunda situación del córnico y otorgaba a Dolly el triste honor de ser la última hablante nativa del idioma. Fue tal la repercusión del artículo que, gracias al mismo, Dolly Pentreath pasó a ser una celebridad local cuya memoria perdura hasta nuestros días. 

Según el mito, Dolly se negó durante toda su vida a hablar inglés (de ahí la famosa frase que en teoría dijo en su último aliento); sin embargo, otras fuentes aseguran que lo hablaba cuando la situación lo requería. Sea como fuere, tras su muerte, el córnico aún pervivió durante unas cuantas generaciones más, aunque raramente como idioma de transmisión familiar, sino adquirido posteriormente, y por lo general de manera muy precaria. Tan sólo a principios del siglo XX surgieron en Cornualles distintos movimientos  de tintes más bien románticos para recuperar y dignificar el idioma. Actualmente algo más de 3000 personas saben hablar córnico, de las cuales unas 500 aseguran tenerlo como idioma materno. 




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