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Multilingüismo eurovisivo





Desde hace más de cincuenta años, Eurovisión -“the music competition Europeans love to hate”- forma, positiva o negativamente, parte del imaginario colectivo europeo. Incluso en España, país en el que las posturas antieurovisivas son la norma imperante, dicho evento copa año tras año titulares en los medios y reporta a TVE niveles de audiencias que ya quisieran para sí las cadenas privadas. En este sentido, cabe recordar que la final de Eurovisión es sistemáticamente cada año la retransmisión no deportiva más vista tanto en España como en el resto del continente. No obstante se haya acusado al festival de resultar caduco y de primar asuntos políticos sobre los musicales, en su ya larga vida, Eurovisión ha devenido en mayor o menor medida uno de los símbolos de europeidad, que ha permitido a generaciones enteras asomarse a otras realidades europeas.



Desde un punto de vista idiomático, el festival ha sido hasta hace relativamente poco un fiel reflejo de la diversidad lingüística del continente, y es que hasta 1999, año en que se introdujo la posibilidad de cantar en cualquier idioma, las canciones participantes debían ser interpretadas en alguna de las lenguas oficiales de los respectivos países.  Durante este periodo, hubo idiomas que tuvieron más suerte que otros. El inglés y el francés, por ejemplo, gozaron (y en el primer caso aún goza) de gran éxito, lo que los ha llevado a acumular el mayor número de victorias a lo largo de la historia del certamen: 30 en el caso del inglés (sobre todo a raíz de 1999), y 14 en lo que al francés respecta (especialmente durante los primeros años de andadura eurovisiva). Otros idiomas como el maltés y el turco, en cambio, no han contado con gran apoyo entre los jurados y público europeos. 


VICTORIAS
IDIOMA
AÑOS
PAÍSES
30
Inglés
1967, 1969, 1970, 1974, 1975, 1976, 1980, 1981, 1987, 1992, 1993, 1994, 1996, 1997, 1999, 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005, 2006, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015
Reino Unido, Irlanda, Suecia, Holanda, Dinamarca, Estonia, Letonia, Turquía, Ucrania, Grecia, Finlandia, Rusia, Noruega, Alemania, Azerbaiyán, Austria
14
Francés
1956, 1958, 1960, 1961, 1962, 1965, 1969, 1971, 1972, 1973, 1977, 1983, 1986, 1988
Suiza, Francia, Luxemburgo, Mónaco, Bélgica
3
Holandés
1957, 1959, 1969
Holanda
Hebreo
1978, 1979, 1998
Israel
2
Alemán
1966, 1982
Austria, Alemania
Noruego
1985, 1995
Noruega
Sueco
1984, 1991
Suecia
Italiano
1964, 1990
Italia
Español
1968, 1969
España
Serbocroata
1989, 2007
Yugoslavia (croata), Serbia (serbio)
1
Danés
1963
Dinamarca



Paradójicamente, a raíz de la introducción de la libertad de idioma en 1999, se ha venido observando un descenso paulatino en el número de idiomas empleados en las canciones, siendo la tendencia general la de pasarse al inglés. Tan sólo algunos países como Francia, España o Portugal han resistido numantinamente ante la  embestida arrolladora del inglés al cantar, parcial o totalmente, siempre en sus respectivos idiomas.  La situación de supremacía del inglés en el ámbito eurovisivo es tal que desde 1998, año en que Dana International ganara por Israel cantando en hebreo, hasta la fecha tan sólo en una ocasión en 2008 ha ganado un país con un tema interpretado íntegramente en un idioma que no fuera el inglés, Serbia (aunque ya en 2004 Ucrania ganó con una canción en inglés y ucraniano). A pesar de ello, la lengua de Shakespeare no ha sido siempre sinónimo de éxito para todos los países: Croacia, por ejemplo, ha conseguido puestos bastante discretos en la clasificación final cantando en inglés, sobre todo si se comparan con la clasificación media que obtenían sus temas durante la segunda mitad de los 90 cuando eran interpretados en serbocroata.  Por el contrario, Turquía, que históricamente se había visto relegada al final de la tabla (excepto en 1997, en el que se alzó con el tercer puesto), resurgió en 2003 de sus cenizas eurovisivas cual ave fénix al pasar a cantar la mayoría de sus temas en inglés, convirtiéndose en uno de los países con mejor palmarés de la pasada década. 



Por otra parte, la libertad de idioma ha traído consigo situaciones curiosas como que a fecha de hoy tres países (Bielorrusia, Georgia y Azerbaiyán) no hayan enviado nunca temas  en sus respectivos idiomas, o que Bélgica, país con tres idiomas oficiales y con un conflicto lingüístico latente (tratado anteriormente en Divagaciones Babélicas), haya acudido al festival cantando en un idioma inventado… ¡en hasta dos ocasiones! Sea como fuere, los únicos idiomas que no han faltado nunca en ninguna de las ediciones de al menos los últimos treinta años son el inglés, el francés, el español y, sorprendentemente, el serbocroata (en cualquiera de sus variedades). Hasta ahora un total de 53 lenguas han pasado  al menos una vez por el escenario eurovisivo, desde idiomas europeos “clásicos” como el italiano o el alemán, hasta otros tan exóticos como el suajili o el tahitiano, pasando por otros a medio camino entre Europa y lo lejano, tales como el árabe o el hebreo.  Asimismo, Eurovisión ha dado acogida a idiomas minoritarios y minorizados del continente, como el irlandés, el bretón, el corso o el catalán. Éste último tuvo que esperar para ser oído hasta 2004, año de la primera participación andorrana en Eurovisión, tras el intento frustrado en 1968 de llevar el tema “La la la” cantado por Joan Manel Serrat en aquel idioma. Lamentablemente, la política sí pudo en aquella ocasión.



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