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La cuestión valenciana



“Ací feneix lo libre del valerós e strenu cavaller Tirant lo Blanc, príncep e cèsar de l'Imperi Grech de Contestinoble, lo qual fon traduït de anglés en lengua portoguesa e, aprés, en vulgar lengua valenciana per lo magnífich e virtuós cavaller mossén Johanot Martorell,  lo qual, per mort sua, no·n pogué acabar de traduir sinó les tres parts. (...)”



Así acaba una de las obras maestras del siglo de oro valenciano y así es cómo empezó a gestarse allá por 1490 una polémica que, cinco siglos después, aún perdura: la onomástica y unidad del idioma hablado a un lado y otro del río Cenia. A pesar de que la comunidad filológica internacional admite que, independientemente del nombre recibido, el idioma hablado tanto en Cataluña como en la Comunidad Valenciana es el mismo, aún hoy son muchos los que ponen en tela de juicio tal aseveración. Aunque el conflicto lingüístico siempre ha estado latente, fue a raíz de la época de la Transición cuando el debate se tornó si cabe más encarnizado y cuando tomó un cariz más bien político, alejado a menudo de cualquier tesis científica, entre blaveros  -sector conservador, anticatalanista y cercano a la ultraderecha que defiende la singularidad del valenciano como idioma diferente del catalán- y pancatalanistas –defensores del carácter nacional del conjunto de territorios donde se habla catalán.

Pintada pancatalanista
Las referencias a lo largo de la historia del valenciano como idioma son muchas y en contextos diversos, y más teniendo en cuenta que el catalán floreció literariamente en el Reino de Valencia y no en los condados catalanes, a diferencia de lo que piensan algunos almogávares adictos al dogma catalanista de hoy en día. Dichas referencias van desde el epílogo de Tirante el Blanco en 1490 hasta el Estatuto de Autonomía valenciano de 2006, que declara al (idioma) valenciano y al castellano lenguas oficiales de la Comunidad Valenciana. A pesar de ello, y tal y como ya se ha indicado anteriormente, desde sectores del ámbito filológico tanto catalán como valenciano nunca se ha puesto en duda la unidad lingüística. Hay, sin embargo, quien niega la mayor.


Mapa dialectológico del catalán
Existen diferentes teorías sobre el origen del valenciano. La más común y aceptada por la comunidad filológica internacional -el Institut d'Estudis Catalans, la Acadèmia Valenciana de la Llengua y la Real Academia Española, entre otros organismos- es la teoría dialectal, según la cual el valenciano proviene principalmente de pobladores de los condados catalanes durante la Reconquista. La segunda teoría, de cariz rupturista y secesionista y sin ningún tipo de apoyo ni científico ni documental, es la que propugna que el valenciano proviene del mozárabe que se hablaba en Valencia. Dicha teoría es apoyada por la Real Academia de Cultura Valenciana. Existe además una tercera teoría, hoy en día la más minoritaria, que atribuye un supuesto origen occitano tanto al valenciano como al catalán. De hecho, durante siglos, y a falta de una normativa común, se denominó a las hablas catalano-valencianas “lengua lemosina” (Nótese que el lemosín es un dialecto del occitano propio de la zona de Limoges). Los que defienden la idoneidad de tal denominación esgrimen que el término lemosín no hace referencia alguna a ningún gentilicio del ámbito lingüístico-geográfico de la lengua catalana, lo que no hiere sensibilidades. La onomástica occitana, sin embargo, carece de fundamento científico.


Para contrarrestar la tendencia secesionista de la RACV y entidades afines, la Academia Valenciana de la Llengua (AVL), proclamó en el preámbulo de su creación en 2001, y no sin levantar polémica, que "el valenciano, idioma histórico y propio de la Comunidad Valenciana, forma parte del sistema lingüístico que los correspondientes Estatutos de autonomía de los territorios hispánicos de la antigua Corona de Aragón reconocen como lengua propia", afirmación que reconocía intrínsecamente la unidad del idioma. Esta postura unitarista de la Academia Valenciana de la Lengua fue refrendada en un dictamen aprobado por unanimidad el 9 de febrero de 2005 -y asumido luego por la Generalitat valenciana- en el que se afirma que “la lengua propia e histórica de los valencianos, desde el punto de vista de la filología, es también la que comparten las comunidades autónomas de Cataluña y las Islas Baleares, y el Principado de Andorra.” Es tal el nivel de crispación en torno al asunto que incluso en 1980 una institución ajena al ámbito lingüístico catalán como la RAE se pronunció al respecto mediante un comunicado en el cual varios académicos declaraban sin ambages "Que el valenciano es una variante dialectal del catalán. Es decir, del idioma hablado en las islas Baleares, en la Cataluña francesa y española, en la franja de Aragón, en la mayor parte del País Valenciano, en el Principado de Andorra y en la ciudad sarda de Alguer."


Desde la restauración de la democracia en España, los dos partidos principales del ámbito valenciano, PP y PSPV-PSOE, se han movido en terrenos ambiguos a la hora de posicionarse en torno a la cuestión. Quién sabe si por no crear susceptibilidades entre el electorado de la comunidad, y más teniendo en cuenta que, según una encuesta del CIS, el 64,40% de los valencianos considera el valenciano una lengua independiente del catalán. Otros partidos más minoritarios como el ya extinto y ahora fusionado con el PP Unió Valenciana (máximo representante político del blaverismo) abogan por la secesión lingüística, mientras que otros como el Bloc Nacionalista Valencià o Esquerra Unida del País Valencià defienden la unidad del idioma. A nivel estatal, y desde un punto de vista institucional, hay un cierto reconocimiento tácito del valenciano como lengua separada, quién sabe si con la intención de no meterse en berenjenales (o sí...). Prueba de ello es que organismos estatales como la Agencia Tributaria y varios ministerios dispongan en sus webs de versiones separadas en catalán y valenciano, por no hablar de episodios sonrojantes, más bien propios de la España de Berlanga, como que en 2004 el Gobierno presentara dos traducciones de la Constitución Europea en catalán y valenciano... con idéntico texto (La Generalitat catalana del quijotescto Maragall, en un amago de golpe de efecto, había asumido la traducción valenciana como propia). Asimismo, empresas patrias como Telefónica disponen de servicios separados en catalán y valenciano. ¿Qué catalán amante de estas vicisitudes y diasistemas lingüísticos no ha puesto alguna vez su contestador automático en valenciano? "Per favor, deixe el seu missatge després del senyal..."


Conocimiento de valenciano
por comarcas
Sea como sea, lo cierto es que la situación actual del valenciano no es que sea demasiado halagüeña, debido principalmente al paulatino descenso en el número de hablantes y su consiguiente uso social. Según los estudios que periódicamente lleva a cabo la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana, de un 45,8% de valencianohablantes en 1989, se ha pasado a un exiguo 32,3% en 2008. Muchos aducen a una endémica situación diglósica y de autoodio, y a un imparable proceso de substitución lingüística que en algunas zonas como la ciudad de Alicante, donde el número de valencianohablantes ya es inferior al 10% del total de la población, casi se ha consumado; todo ello con el beneplácito de unas autoridades políticas que se jactan de defender la cultura valenciana (casi siempre en castellano) pero que poco o nada hacen por invertir dicha tendencia, más que mostrar ante el pueblo llano su  supuesta valencianidad y su compromiso lingüístico tan solo en fiestas, como si de un traje regional se tratase... Visca València! ¡Ay, perdonen! Vixca Valencia!






Ante estas cifras tan desoladoras, servidor, amante irrefrenable e involuntario del catastrofismo en todas sus vertientes, no puede más que pensar que quizás la suerte futura del valenciano sea la misma que la del occitano, otrora lengua de trovadores (lo que hoy en día sería el inglés a la música pop), y ahora tristemente relegada a la categoría de patois o habla familiar en algunos hogares del mediodía francés. El tiempo y sus hablantes dirán. Pase lo que pase, y sea cual sea el devenir del valenciano, siempre nos restarán obras como el "Tirant", loada en su día por el mismísimo Cervantes a través del entrañable Don Alonso Quijano...


(…)La quarta part, que és la fi del libre, és stada traduïa a pregàries de la noble senyora dona Ysabel de Loriç, per lo magnífich cavaller mossén Martí Johan de Galba. E si defalt serà trobat, vol sia atribuït a la sua ignorància, al qual, nostre senyor Jesucrist, per la seua inmensa bondat, vulla donar en premi de sos treballs la glòria del paradís. E protesta que, si en lo dit libre haurà posades algunes coses que no sien cathòliques, que no les vol haver dites, ans les remet a correcció de la sancta cathòlica Sglésia.”



Comentarios

  1. Toni, estoy leyendo tu blog desde el trabajo y la verdad es que muy interesante a la par que entretenido. ¡Te felicito!

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  2. ¡Gracias! ¿Gemma Strong Mountain? ¡Así va el país que todos nos dedicamos a la productividad propia en el trabajo! :-D

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