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El bilingüismo finlandés

Según la constitución de 1919, enmendada en 2003, Finlandia consta de dos lenguas nacionales, siendo éstas el finlandés y el sueco. El finlandés, idioma de origen finohugrio, es la lengua materna del 92% de la población, mientras que el sueco es hablado por tan sólo el 5,6%, lo que se traduce en alrededor de 300.000 personas, localizadas sobre todo a lo largo de la costa occidental del país (con centros neurálgicos en Kristinestad, Kasko, Vasa, Nykarleby, Jokostad y Karleby), así como en la zona de Helsinki a lo largo del trozo de costa que va de Turku (Abo) a Vanda. Asimismo, dentro de la minoría lingüística sueca persiste una distinción dialectal entre el área de Helsinki (Helsingfors en sueco), donde se habla una variedad dialectal bastante cercana al estándar difundido en Suecia, y el resto de la zona costera, en la cual el finlandssvenska conserva peculiaridades de cariz arcaico y propios respecto a la lengua de la madre patria.



Bandera de la minoría suecohablante finlandesa


Las condiciones del bilingüismo finlandés, aparentemente orientadas de cara a favorecer a la minoría, tienen su origen en la propia historia del país y encuentran su justificación en las vicisitudes políticas y culturales del territorio. La presencia de la lengua sueca en territorio finlandés tiene sólidas raíces y se remonta al menos al año 1156 en que la Corona sueca se anexionó Finlandia. Asimismo, la inmigración sueca, que se estableció pacíficamente a lo largo de los siglos, tuvo a menudo como destino territorios completamente deshabitados, en los cuales los recién llegados se establecieron, fundando a su vez pueblos y ciudades cuya existencia no perjudicó los derechos territoriales de la población autóctona.

En este clima de pacífica convivencia, la tradicional autonomía de la región finlandesa en el seno del reino de Suecia vio su fin en el siglo XVII, a raíz de las políticas centralistas llevadas a cabo por el rey Gustavo II Adolfo, coincidiendo a su vez con la propagación de la Reforma y la primera traducción al finés de la Biblia en 1642 (lo que aceleró el advenimiento literario del idioma local), quien declaró el sueco única lengua oficial del uso público y de la enseñanza. Dicha política unilingüista perduró incluso cuando Finlandia pasó a manos rusas en 1809.

El movimiento nacionalista finlandés, surgido al igual que en gran parte de Europa a lo largo del siglo XIX, propugnaba la recuperación del idioma nacional, el finlandés, idioma en el cual E. Lönrot escribió en 1835 el poema épico y patriótico Kalevala. El finés recuperó así gradualmente terreno, siendo declarado lengua nacional en 1863. Sin embargo, el rol del sueco, que nunca fue hablado como lengua materna por más del 20% de la población, y que aún hoy día es considerado elemento esencial de la cultura del país, nunca se puso en tela de juicio. 



Municipios bilingües finlandés-sueco
Los grupos suecohablantes apoyaron mayoritariamente el proceso de independencia finlandés de Rusia y consiguieron cuando ésta culminó la equiparación del idioma escandinavo respecto a la lengua local según una ley promulgada en 1922, y actualizada en 2003. De acuerdo a la legislación finlandesa, se garantizan una serie de derechos lingüísticos mínimos a título individual en lo que a las relaciones entre ciudadano e instituciones nacionales respecta. En este sentido los organismos deben de ser capaces de dirigirse a sus ciudadanos en ambas lenguas. En lo que se refiere a la territorialidad, se considera que una zona es bilingüe cuando en ella viven al menos un 8% de suecohablantes, o cuando éstos alcanzan 3.000 personas. Según el número de hablantes, el sueco puede ser considerado la primera o la segunda lengua del territorio: de un total de 446 municipios, 3 son monolingües cuyo único idioma es el sueco, 21 bilingües de mayoría finlandesa y 23 bilingües de mayoría sueca.


La relación de convivencia entre ambas comunidades puede resumirse con algunos datos: el 80% de la población suecohablante es bilingüe y es capaz de expresarse perfectamente en finlandés, asimismo cerca de un 25% de los estudiantes de las escuelas suecas proviene de familias de lengua finesa, cuyos padres consideran oportuno el aprendizaje de la lengua escandinava o bien encuentran más prestigiosa la cultura que se expresa en dicho idioma.

La equiparación formal entre ambas lenguas es casi total en lo que a los organismos estatales se refiere, a pesar de que prevalece lógicamente el finlandés en la mayoría de situaciones comunicativas formales e informales. Además, la minoría sueca cuenta con un sistema educativo propio (que llega incluso a la enseñanza universitaria), así como un sistema radiofónico y televisivo en su idioma (Finlands Svenska Television), y una activa vida cultural promovida en gran parte por instituciones de consolidada tradición como la Svenska Literatursäll-Skapet i Finland (Sociedad por la literatura sueca en Finlandia).

En el ámbito político, los problemas del grupo lingüístico sueco se discuten en el seno de la Svenska Finlands Folkting (Asamblea sueca de Finlandia), en la cual se reúnen, además de los delegados de los partidos nacionales, representantes de los partidos políticos de la minoría sueca como el Svenska Folkspartiet i Finland (Partido Popular sueco de Finlandia), que a su vez cuenta con representación en el parlamento estatal.

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