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De teléfonos puteros y coches pajilleros...

Nokia (con) Lumia
Observo con estupor estos días durante los cortes publicitarios de la televisión que la compañía finlandesa Nokia vuelve a la carga, tras algunos años alicaída comercialmente hablando, con un nuevo smartphone bajo el sugerente nombre de Lumia 800. En un principio, al ser conocedor de la "buena" nueva, un mar de  dudas primigenias me asoló: ¿lanzaba Nokia un teléfono exclusivo para señoritas que fuman y te hablan de tú? ¿Se refería el 800 a la tarifa? De ser así, ¿era en euros? ¿quizás en dolares? Sin embargo, luego de varias elucubraciones, deduje que seguramente se debía de tratar de un error y que los directivos  no habían caído en la cuenta del significado de tal vocablo en castellano. Desgraciadamente, y a pesar de negarme a ver lo obvio, a los pocos días leí en alguna revista de high-tech que desde Nokia eran muy conscientes de la carga semántica de la palabra "lumia" en cervantina lengua; aún así no tenían ni la más mínima intención de cambiar el nombre para el mercado hispanohablante. Anonadado me hallé ante tal falta de deferencia... Pues bien, señores consumidores ávidos de un nuevo móvil, ya saben lo que han de hacer si se decantan por Nokia: vayan a la tienda más cercana y pregunten si tienen en stock el nuevo Nokia Puta. 

Lo de Nokia es cuanto menos quijotesco: ponerse cual torero el mundo por montera, diga lo que diga la etimología. ¡Y que le quiten lo bailao! Otrora Mitsubishi se había mostrado en cambio más condescendiente y cauta cuando sacó a la venta su famoso todoterreno Pajero, que por estos lares pasó a llamarse, libre de cualquier príapa connotación, simple y llanamente Montero. Quizás en este caso la cacofonía semántica es más obvia que en el de lumia, cuyo significado es desconocido para la gran mayoría de hablantes. Sea como sea, en Nokia sabrán lo que hacen. A fin de cuentas, más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.



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