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Los numantinos sentineleses


Localización de las islas Andamán y Nicobar,
bajo jurisdicción de la India
En un mundo tan globalizado como el actual, resulta sorprendente toparse con artículos antropológicos de pueblos que han logrado permanecer ajenos al progreso y cuyos contactos con la "civilización" se pueden contar con los dedos de la mano: desde los mascho-piros de la selva amazónica peruana a las más de cuarenta etnias sin contactar de la remota Papúa-Nueva Guinea. De todos ellos, la tribu más aislada es, sin duda, la de los sentineleses (o centineleses): un misterioso pueblo de entre 50 y 250 individuos que vive en la pequeña isla de Sentinel del Norte (72 km2), situada en el archipiélago indio de Andamán y Nicobar, en pleno golfo de Bengala. Se calcula que los sentineleses arribaron a la isla hace unos 60.000 años y que evolucionaron de manera autónoma al resto de pueblos asiáticos, aunque, por su aspecto físico, se podría afirmar que se encuentran emparentados con  las tribus de matriz negroide o australoide esparcidas aquí y allá en Asia, y que los conquistadores españoles del siglo XVI en Filipinas denominaron "negritos". 

El hogar de los centineleses: Isla de Sentinel del Norte (India)
vista desde Google Earth


Una de las pocas instantáneas captadas
de los sentineleses
Si por algo destacan los sentineleses es por su histórico rechazo a cualquier tipo de contacto o interacción con otros pueblos, llegando incluso a ejercer la violencia para salvaguardar su tan preciado aislamiento. El último episodio trágico al respecto fue en 2006, cuando dos pescadores indios que vararon en los arrecifes cercanos a Sentinel del Norte fueron asesinados a manos de algunos indígenas de la isla. Pese a los esfuerzos de las autoridades indias, y en vista del peligro que entraña cualquier tipo de contacto con la tribu, los cadáveres nunca se recuperaron. Incluso se cuenta que el veneciano Marco Polo, que en algunos de sus muchos viajes al Extremo Oriente debió de conocerlos,  dijo de los sentineleses allá por el siglo XIII que "son unas gentes de extremada violencia y crueldad que matan y comen a cuanto foráneo atrapen". A decir verdad, poco se sabe de este pueblo más allá de lo ya indicado; el resto es, desgraciadamente, mera suposición. Debido a ello, el idioma sentinelés no ha sido aún estudiado ni clasificado, aunque algunos estudiosos han querido ver algún tipo de parentesco con las hablas propias del resto de tribus negritas de las islas Andamán y Nicobar. Sin embargo, cabría desechar dicha posibilidad, ya que no ha sido posible la comunicación en ninguna de las dos ocasiones que miembros de la etnia oriunda de la vecina isla de Pequeño Andamán, los Onge, han formado parte de las expediciones indias a Sentinel del Norte para establecer contacto con sus habitantes. El motivo que adujeron los Onge: no entendían nada de lo que los sentineleses les decían durante los breves (y violentos) encuentros que tuvieron lugar.

Por paradójico que resulte, es precisamente en la hostilidad de los sentineleses hacia lo extranjero donde radica el éxito de su valerosa supervivencia, y más teniendo en cuenta la suerte que ha corrido la gran mayoría de pueblos aborígenes del archipiélago andamanés: asimilación forzosa a la cultura hindi, cuando no el exterminio total. Ni siquiera, el tsunami que arrasó las costas del Índico en 2004 pudo acabar con este numantino pueblo, el cual, haciendo gala de los conocimientos que otorga el vivir en plena naturaleza, tuvo a bien refugiarse en las zonas altas del centro de la isla ante la inusual bajada del nivel de las aguas que rodean a la misma. 


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