Ir al contenido principal

Alicante: las razones

Transcripción en castellano del artículo de Joan Solà de nombre "Alacant: les raons" publicado el 22 de mayo de 1997 en el periódico Avui. Dicho texto vino precedido por otro artículo, "Alacant: els fets" que se publicó en el blog el mes pasado. En ambos se habla sobre el proceso de substitución lingüística en la ciudad de Alicante.



Alicante: las razones 

El otro día resumíamos la situación del catalán en la ciudad de Alicante, según el libro de Brauli Montoya Alacant: la llengua interrompuda (Alicante: la lengua interrumpida). Tanto como los hechos, leyendo dicho libro a mí me han interesado las, digamos, razones, y no porque las causas no fuesen ya totalmente conocidas (no somos, al fin y al cabo, ninguna isla en el océano de las lenguas que se pierden), sino porque las razones impresionan más, suenan más verídicas, cuando las oyes de la boca de los propios protagonistas: cuando las expresa la intuición popular, al margen de las teorías de los especialistas; y porque siempre es bueno volver a meditar sobre estos fenómenos, sobre todo ahora que vuelve a haber efervescencia lingüística entre nosotros (¿Vuelve a haber? ¿Es que ha dejado de haber desde hace unos ciento cinco años?). Veamos, pues, estas razones.

Todas las razones se pueden resumir en una: el catalán se siente, y sobre todo se ha sentido, como una lengua baja, ligada a las clases bajas, de la periferia de la ciudad, etc.: "Porque el castellano es que era de gente culta, y el valenciano, no", dice un hombre de 53 años. El resto deriva de este núcleo. Por ejemplo, el catalán es propio de la gente mayor, del pasado. Escuchamos esta exposición de los hechos de un hombre de 79 años, tan sencilla como, si queremos, dramática: "Mi padre era un hombre muy... que veía... lo que tiene que hacer un hombre: nacer pero mirar al futuro. Si mira el presente o antes, se queda estancado y más vale que lo maten. Hay que ir hacia adelante, ¿no? Y entonces él vio que sus hijos tenían que ir a la escuela (...). Y entonces dijeron: 'Vamos a enseñarles castellano, hablemos nosotros con ellos en castellano y así tendrán más facilidad para la escuela' (...) Y yo eso lo vi bien". Este es el ambiente generalizado, la inercia, la norma social que se impone desde mediados del siglo XX. Y por instinto todos tendemos a no singularizarnos, a adaptarnos a la norma: a ser normales, vaya. El 53% de los encuestados da como razón de la situación esta norma, de manera clara y simple, sin ningún atisbo de remordimiento: "Aquí en Alacant ocurrix aixina", dice el uno; "ha vengut aixina", contesta el otro.

Y el poco catalán que sabe un joven es, con creces, un catalán empobrecido, aún más vergonzoso que el de los padres o abuelos. Escuchen: "lo vaig deixar a una xavala que estava com un tren per... per sentí-la parlar (...) perquè pareixia que tenia la boca plena de sopes i no m'agradava (...) parlava en valencià"; "¿Tú sabes desde cuándo no me gusta a mí el valenciano (...)? Desde que me tuve que declarar a una chica (...): 'Te vullc (...)'. ¡Y eso sonaba tan mal!". El autoodio que dicen los sociolingüistas no es, lectores, otra cosa más que eso, si no nos habíamos fijado. El uso del catalán en la televisión valenciana no ha conseguido invertir esta estremecedora sensación.

La guerra cívil representa un brusco incremento de la castellanización (yo me creía que eso sólo pasaba en Cataluña): "Oían a dos personas hablar en valenciano... si eran mujeres, les pegaban i les daban aceite de ricino... (...) A los hombres (...) se los llevaban a la comisaria y les pegaban una paliza". A ello se le sumó la escuela y luego la fortísima inmigración reciente y el turismo. Asimismo, Montoya advierte de que estos factores solo ratificaban y aceleraban un proceso antiguo e inequívoco. 

Brauli Montoya apunta a alguna acción de voluntariado para frenar el proceso: asociaciones extraescolares de alumnos y padres; colaboración, en la enseñanza del catalán, de las personas mayores que aún lo tienen como propio y en estima. Habría que conseguir ¿el milagro? de que nuevamente el catalán pasase de padres a hijos.


FUENTE: Joan Solà i Cortassa, Avui, 22/05/1997
TRADUCTOR: Antonio Tena Corredera

ARTÍCULOS RELACIONADOS:

Comentarios

Quizás también te pueda interesar...

Catalunya, capital Girona

El president vicario de la Generalitat, Quim Torra, ha afirmado hoy en un acto de campaña de JxCat (la antigua Convergència) que, a su parecer, Gerona (o Girona, como gusten) ha asumido la capitalidad de Cataluña en detrimento de Barcelona, que ha preferido abdicar como tal. Nos encontramos en periodo electoral y lo cierto es que los políticos buscan el titular fácil. Sin embargo, las palabras de Torra no son peccata minuta; no tanto por la afirmación en sí, que resulta de lo más peregrina, sino por lo que se deduce de la misma. Es de sobras conocido el recelo (y, por qué no decirlo, el desprecio) que históricamente el mundo convergente ha sentido hacia Barcelona y su área metropolitana. 
En el imaginario convergente la Ciudad Condal representa el mestizaje, lo charnego; esa ciudad poblada por els altres catalans de Francesc Candel y cuya esencia Pérez Andújar ha sabido captar a la perfección en sus muchos escritos, para disgusto de Toni Albà . En contraposición, Girona es la quintae…

"Allévoy": la desastrosa localización de Final Fantasy VII

Allá por 1997 llegó al mercado español un videojuego que habría de hacer historia. El videojuego en cuestión, Final Fantasy VII, supuso en efecto un antes y un después en varios aspectos: fue la aceptación definitiva por parte del gamer español (y occidental, en general) de un género como el juego de rol japonés (JRPG), hasta entonces con una cuota de mercado más bien reducida; para Sony significó el espaldarazo definitivo para su recién nacida Playstation, que veía consolidado su catálogo con un videojuego que el devenir convertiría en obra de culto; y para los traductores sentó un precedente en la aún incipiente localización de videojuegos. Y no precisamente en el buen sentido... A día de hoy, no hay gamer español que se precie de ser llamado tal al que no le suene el "allévoy" de Cloud, el protagonista del juego en cuestión. Y es que, por si algún lector despistado aún no se ha percatado, la localización al español de la obra de Squaresoft se convirtió en un ejemplo de có…

¡Camaradas! Tres libros y dos cómics para conocer Corea del Norte

Corea del Norte es, sin duda, uno de los estados más herméticos del mundo. Quizás sea por ello que despierte tanto interés y fascinación entre la gente. El último vestigio de la Guerra Fría, que con el paso de las décadas ha pasado a convertirse en la primera y única monarquía comunista del mundo, resulta un lugar del todo inaccesible para el común de los mortales, a no ser que uno esté dispuesto a desembolsar una cifra de dinero nada desdeñable a alguna de las agencias de viajes especializadas en realizar tours por el país o que nos encontramos ante el mismísimo Alejandro Cao de Benós, unico occidental que, por lo visto, entra y sale del país asiático como Pedro por su casa...  El resto de la humanidad se tiene que conformar con las noticias que de vez en cuando nutren los medios de comunicación y que contribuyen a perpetuar la imagen de régimen cuando menos sui generis: la última y surrealista purga dentro de las élites norcoreanas; el lanzamiento de un misil balístico intercontinen…