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L'anglès és una llengua de cultura; el suahili, no

El darrer 21 de febrer, tot coincidint amb el Dia Internacional de la Llengua Materna, la UNESCO va advertir que la meitat dels idiomes de la terra corren el risc de desaparèixer dintre de poques generacions. Ara per ara, en un món on quasi tot es regeix per les normes fèrries del capitalisme salvatge i en el qual es tendeix a globaritzar-ho tot, coses tan essencials per a un poble, com poden ser la seva cultura i, en conseqüència, la seva llengua, s'estan posant en greu perill. Gairebé sense adonar-nos-en, com si d'alguna cosa normal i quotidiana es tractés, en els darrers anys s'està donant un fenomen homogeneïtzador en tots els aspectes (des d'econòmics fins a culturals), sota l'auspici de la poderosa cultura anglo-saxona. És en l'aspecte cultural on ara farem més incís. Actualment és un fet inqüestionable que l'anglès és la llengua internacional, tot i que abans hi havia hagut diversos intents fallits amb llengües artificials com ara l'esperanto. En un principi, això pot semblar enriquidor, si aquest fet suposa la fàcil interacció amb altres cultures, però comença a ser una amenaça quan aquesta llengua internacional (ara per ara, l'anglès) s'imposa a d'altres. Això sol comportar, entre d'altres coses, la progressiva disminució del nombre de parlants d'aquestes llengües "en repressió" a causa, generalment, del desprestigi que comporta la seva situació d'inferioritat; per la qual cosa, actualment gran part de la gent afirma, gairebé sempre des del precipici de la fal·làcia, que hi ha llengües de cultura, que ens faciliten les relacions, els llocs de treball, etc., i d'altres, més aviat "casolanes"...

Aquesta gent sol dir, per donar un valor (per altra banda, inexistent) a les seves afirmacions, que l'anglès i les llengües anomenades "internacionals", com el francès, el castellà, l'alemany o el rus, són llengües de cultura, economia, comunicació, etc.; mentre que d'altres, com, per exemple, el suahili, són llengües estranyes, emprades per cultures inadaptades i inferiors, o bé llengües que, simplement, "han passat de moda". Malauradament, aquesta opinió està molt generalitzada, i actualment es compten per centenars les llengües, que a l'igual que el suahili, també reben l'apel·latiu d'"inferiors" (algunes per desgràcia, molt properes...). Valdria la pena remarcar que, al contrari del que molts pensen, tota llengua és sinònim de cultura, tot i que desafortunadament n'hi ha d'algunes amb més vitalitat que d'altres; i també, convindria recordar als defensors a ultrança de la cultura anglo-saxona que la situació privilegiada d'aquesta és efímera, si més no, només cal rememorar llengües que antany també van ser "internacionals", com ara el llatí (relegat, ara per ara, a uns quants alumnes de batxillerat, entre els quals m'hi trobava jo no fa gaire temps), l'occità (llengua de trobadors, i ara només de la tercera edat del sud de França) o el francès (últimament de capa caiguda i en progressiu desprestigi dins l'àmbit internacional).

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