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Scrabble babélico

Scrabble, el popular juego de construcción de palabras mediante la combinación de fichas con letras, ha sido adaptado a día de hoy a 28 idiomas: afrikáans, alemán, árabe, búlgaro, catalán, croata, checo, danés, eslovaco, esloveno, español, finés, francés, griego, hebreo, holandés, húngaro, inglés, islandés, italiano, malayo, noruego, polaco, portugués, rumano, ruso, sueco y turco. La primera versión de Scrabble fue la inglesa en 1948, a la cual seguirían las ediciones alemana, francesa e italiana en 1954. En 1956 vendrían las adaptaciones al noruego y el holandés. Cuatro años más tarde, en 1960, se pondría a la venta la edición en español. Se ha intentado adaptar el juego a lenguas como el japonés o el chino, pero el alto número de caracteres en esos idiomas ha hecho que por el momento no sea posible, vista la dificultad que ello entrañaría a la hora de crear un juego ágil y ameno. Sin embargo, tanto en China como en Japón (dos de los mayores mercados del mundo) el juego se vende en inglés como método lúdico para aprender el idioma.

Mattel, el actual fabricante del juego en la mayoría de países (en Estados Unidos y Canadá es Hasbro), considera que Scrabble no puede adaptarse a idiomas con más de cien letras ya que la duración del juego sería demasiado larga. En este sentido, nos encontramos con algunos idiomas, como los eslavos, que cuentan con más de 40 letras, y cuya adaptación a Scrabble supuso en su momento todo un reto. En efecto, la mayor cantidad de letras redunda en una mayor dificultad para crear palabras. Por este motivo, puntuaciones de más de 300 puntos, que en idiomas como el inglés o el español son bastante comunes, en checo sólo las tienen los jugadores más expertos en Scrabble. La longitud de las palabras en los respectivos idiomas es otro factor que también dificulta el juego; lenguas como el alemán tienen multitud de palabras formadas mediante la unión de otras palabras más pequeñas. De este modo, en el idioma de Goethe, nos podemos encontrar con palabras relativamente cortas como, por ejemplo, "Nachttisch" -mesita de noche- , que está formada por "Nacht" -noche- y "Tisch" -mesa-; y otras mucho más largas (e improbables, todo sea dicho) como "Hottentottenstottertrottelmutterattentäter" (asesino de la madre del niño tonto tartamudo). Por el contrario, las lenguas latinas como el español, el francés, el catalán o el italiano tienen muchas formas verbales, lo que facilita el juego y hace que las puntuaciones sean más altas que en inglés, ya que a menudo basta con que se añada una letra para obtener una nueva palabra: "canta", por ejemplo, puede derivar en español en otras conjugaciones como "cantamos", "cantáis", "cantan", "cantaré", "cantarás", etc...

Otro aspecto que hay que tener en cuenta a la hora de adaptar el juego a algún idioma es el de la frecuencia de uso de las letras en la lengua en cuestión. La Z sólo vale un punto en polaco, dado que en este idioma dicha letra se utiliza mucho más que, por ejemplo, en inglés, idioma en el que la Z vale ni más ni menos que diez puntos. La frecuencia de uso de las letras no sólo determina la puntuación de las mismas en cada lengua, sino también el número de fichas en que aparecerán en cada versión. La edición malaya, verbigracia, cuenta con 18 fichas correspondientes a la A, ya que dicha vocal, como es habitual en las lenguas austronesias, tiene una mayor frecuencia de uso en comparación con el resto de idiomas a los cuales se ha adaptado Scrabble. Por ello, en las otras versiones la A aparece en una franja que va de las 10 a las 14 fichas. Mención aparte merecen las letras exclusivas de un idioma en concreto, como la Ñ en español, la Ą en polaco o la TY en húngaro, cuya puntuación suele ser más alta que la del resto de letras. Habida cuenta de ello, e independientemente del reparto de las letras, la mayoría de ediciones de Scrabble tiene en torno a las 100 fichas, siendo la versión italiana la que más fichas incluye (un total de 120).

Más de sesenta años después de su creación, la popularidad de Scrabble a nivel internacional es tal que actualmente se celebran tres campeonatos mundiales en inglés, español y francés, respectivamente. En ellos, participantes de diferentes nacionalidades se enfrentan cada año entre sí para erigirse como el mejor jugador en su idioma.

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