Ir al contenido principal

Los menorquines de Florida

Estatua en homenaje
a la emigración menorquina a Florida
Si uno llega a la cima del monte Toro, el punto más elevado de Menorca (358 metros), podrá admirar, además de unas excepcionales vistas panorámicas de toda la isla, un peculiar conjunto escultórico erigido durante la década de los 60 que rememora un curioso hecho histórico que marcó el devenir del lugar: la presencia menorquina en Florida. En efecto, dicha estatua, regalada por un floridano de origen menorquín llamado Xavier L. Pellicer, representa, entre otros, al sacerdote Pere Camps, natural del municipio de Es Mercadal, quien en 1768 puso rumbo a las Américas junto a un millar de menorquines. Por aquel entonces Menorca era un territorio bajo soberanía británica, como consecuencia del Tratado de Utrecht que puso fin a la guerra de Sucesión española. Por su parte, la península de Florida había pasado a formar parte del Imperio británico en 1763, cedida por España. Estos avatares históricos seguramente propiciaron los flujos migratorios de Menorca a Florida, aunque se apunta como principal motivo del éxodo menorquín hacia América la apertura de una colonia agrícola, propiedad de un tal Andrew Turnbull, que era conocida como New Smyrna. Dicha colonia andaba necesitada de mano de obra, motivo por el cual en 1768 alrededor de un millar de menorquines, junto a otras personas procedentes de otros lugares de la geografía europea, fueron contratados en origen para trabajar en sus instalaciones. La colonia fue un desastre; entre 1768 y 1777 perecieron allí 740 adultos y 260 niños, debido a las duras condiciones de la colonia, cuyos trabajadores fueron despectivamente conocidos como "los negros de Turnbull".  En 1777 los supervivientes, la mayoría de los cuales (unos seiscientos) eran menorquines, huyeron a la ciudad de San Agustín (en la costa atlántica de Florida), que poco después volvió a estar bajo dominio español, hasta que a principios del siglo XIX pasó a formar parte de Estados Unidos.

Fuerte San Marcos de San Agustín, donde aun hoy en día
ondea la bandera imperial española
Lo curioso es que gracias a estos menorquines, la lengua catalana echó raíces en San Agustín (conocida actualmente como Saint Agustine). No es para nada un asunto baladí ya que según el máximo experto en la materia, Philip D. Rasico, la colonia menorquina de Florida no solamente es la colonia de habla catalana más antigua, numerosa y estable de América del Norte, sino también la única comunidad de este tipo que ha conservado hasta la actualidad rasgos lingüísticos y culturales de su esencia catalana. La vida del catalán de San Agustín, conocido allí como "Mahonese", no fue precisamente efímera: en 1856 el periodista canadiense Henri Courey de Laroche-Héron aún podía entrevistar a una señora menorquino-floridana, de nombre Martina Jerònima Paula Hernández, que no hablaba más que menorquín, a pesar de haber pasado ya 34 años desde el inicio del dominio estadounidense en el lugar. Sin duda alguna, el testimonio más famoso del catalán de Florida es el del escritor William C. Byrant, que visitó San Agustín en abril de 1843. Sus escritos nos recuerdan la vitalidad del catalán en la ciudad, su convivencia con el castellano, pero también el decaimiento de ambas lenguas en favor del inglés, lo que auguraba su cercana desaparición:

La lengua menorquina (el dialecto de Mahón, el mahonés, tal y como lo llaman) es hablado por más de la mitad de los habitantes que se quedaron aquí cuando el país fue cedido a Estados Unidos, y creo que todos ellos también hablan castellano. Sin embargo, sus hijos crecen sin utilizar estas lenguas, y dentro de una generación los últimos vestigios de la noble habla de Castilla habrán desaparecido de un país que los españoles dominaron durante más de doscientos años.

Una de las cosas que hizo Byrant en San Agustín fue pedir a un nativo del lugar que le transcribiera la "Cançó de les Formatjades" (Fromajadis, dice él), que los menorquines cantaban la noche del Sábado Santo), para incluirla en su libro de 1851 "Letters of a Traveler, or Notes of Things seen in Europe and America". Según Rasico, la "Cançó de las Formatjades" es con toda probabilidad el primer texto que se haya imprimido en catalán en América del Norte. Hoy en día en San Agustín la canción ya no se canta, pero los fromajardis, empanadas rellenas de queso, aun se comen, al igual que en Menorca: "cada cosa a son temps: d'estiu xigales, de maig cireres i per Pasco formatjades".

Veinticinco años después de la visita de Byrant, en 1868, un cronista anónimo de la revista Lippincott's Magazine coincidía con el escritor romántico en lo que a malos augurios se refiere:

Los miembros más ancianos de la población hablan castellano y el dialecto menorquín, pero los más jóvenes únicamente se valen del inglés entre ellos; y a pesar de que entienden a la perfección la lengua de los mayores, poco a poco están dejando de usarla. Ello y la aversión a autodenominarse únicamente floridanos tienden a eliminar en gran medida las características propias de estas gentes, las cuales se habrán perdido por completo dentro de dos o tres generaciones.

Desafortunadamente, parece que tanto Byrant como el misterioso cronista tenían razón: en 1983, en una entrevista que Philip Rasico le hizo a Xavier L. Pellicer, aquel ilustre miembro de la comunidad menorquina de Florida que fue el artífice de la estatua que hoy día se puede ver en el Monte Toro, Pellicer explicaba que, habiendo nacido en 1900, nunca había oído a nadie hablar mahonés en San Agustín. Pese a ello, actualmente  perduran en la zona apellidos como Seguí, Benet, Pellicer o Usina (derivación de Alsina) que dan fe de la presencia menorquina por aquellos lares. Además, cada año, el segundo sábado de marzo, se celebra una fiesta con trajes tradicionales de más que evidente influencia balear, en un intento por rememorar y homenajear los orígenes de la ciudad.

Fiesta menorquina de San Agustín, Florida

Comentarios

  1. POR ALGUNA RAZON LA GENTE SE HAN MARCHADO DE SU QUERIDA ISLA QUE YO TODAVIA LLORO DE HABER MARCHADO HACE 35 AÑOS PORQUE MI MARIDO ES DE CARTAGENA DONDE NO ESTOY FELIZ. Y SEGURO QUE HUBO GENTE AHI QUE TAMPOCO ESTABAN FELIZ PERO NO PODIAN VOLVER A MENORCA LA ISLA BLANCA Y SU MAR TURQUESA. PERO ES PRECIOSO QUE CADA AÑO EN MARZO CELEBRAN UNA FIESTA. QUIZAS NADIE HA VISTO EN SU VIDA LA ISLA. ANIMO MENORQUINES.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Maria. Yo estoy enamorado de tu isla. Sus calas, sus paisajes, sus ciudades, la gente... He estado un montón de veces, aunque hace un par de años que no voy. No obstante, estoy seguro de que más pronto que tarde volveré. Un saludo desde Barcelona.

      Eliminar

Publicar un comentario

Lo más visto de la semana

La lengua de los reyes de Aragón

Hoy en día hablar de la Corona de Aragón es, por diferentes razones, motivo de encendida polémica. Unos y otros han querido ver en esta figura histórica las justificaciones a sus pretensiones políticas: desde el catalanismo soberanista hasta el españolismo más centralista, pasando por movimientos igualmente asimétricos como el pancatalanismo de algunos sectores políticos de Cataluña y el anticatalanismo, éste último en forma de episodios, más o menos anecdóticos, como el del blaverismo valenciano o el de algunas plataformas aragonesas como No hablamos catalán/No charrem català. Así pues, cualquier aspecto relacionado con dicha unión dinástica, como puedan ser la denominación de la misma, su organización territorial o el idioma que hablaban sus habitantes, puede resultar en la actualidad motivo de afrenta, incluso entre los  más doctos en la materia. La cuestión de fondo, cómo no,  se debe a la pretensión contemporánea de querer hacer política de acontecimientos acaecidos hace ya vario…

Élite y el absurdo (o no) de su doblaje al español "latino"

El pasado viernes Netflix estrenó la segunda temporada de Élite, una de las series españoles más populares del catálogo de la plataforma audiovisual estadounidense con el permiso, claro está, de La casa de papel. He de reconocer que, a pesar de ser una serie en la que los clichés y los déjà vus con respecto a otras producciones abundan, Élite me tiene enganchado. Esas series en las que actores veinteañeros se hacen pasar por adolescentes que anteponen el fornicio y el libre albedrío a los estudios y la Play, y cuyas vidas se ven constantemente asediadas por preocupaciones y problemas más bien propios de treintañeros (para goce y disfrute del televidente), siempre han sido para mí una suerte de placer culpable. Quizás sea por ello que, al igual que ya sucediera con la primera temporada, los ocho capítulos de esta segunda tanda han sido carne de maratón de fin de semana y han pasado ante mí como un suspiro. El mono hasta el estreno de la ya confirmada tercera temporada va a resultar mu…

Hangeul: el alfabeto coreano

A diferencia de sus vecinos chinos o japoneses, a la hora de escribir, los coreanos no utilizan los  ideogramas  que a la mayoría de occidentales se les antojan enrevesados e ininteligibles. En la península coreana cuentan con su propio alfabeto llamado hangeul (o hangul). Se considera uno de los alfabetos más eficientes y concisos del mundo, lo que le ha merecido elogios por parte de muchos lingüistas debido, principalmente, a su funcionamiento científico y racional:

"El hangeul debe ser considerado uno de los mayores logros intelectuales de la humanidad."
Geoffrey Sampson, lingüísta y profesor, Universidad de Sussex

"El hangeul es el mejor sistema de escritura del mundo ya que se fundamenta a partes iguales en principios filosóficos tradicionales y en teorías científicas."
Werner Sasse, profesor, Universidad de Hamburgo

"El hangeul es el sistema de escritura fonémica más avanzado del mundo y se sitúa por delante del alfabeto latino."
Umeda Hiroyuki, recto…

Rumanía, el bastión oriental de Roma

Si uno pasea por las calles de las principales ciudades de Rumanía (y Moldavia), como pueden ser Bucarest o Timisoara, tendrá más posibilidades de encontrarse con estatuas de la loba capitolina amamantando a Rómulo y Remo que en cualquier otro lugar del mundo, incluida la mismísima Roma. Basta con ver este enlace de Wikipedia para darse cuenta de la gran cantidad de réplicas de la Lupoiaca -como se la conoce en rumano- que habita por aquellas latitudes. Algunas de estas estatuas fueron regaladas en su día por Mussolini, y sobrevivieron milagrosamente al régimen de Ceaucescu, de signo político totalmente opuesto al del dictador italiano. Pero, ¿a qué se debe este fervor por la Luperca que va más allá de los ideales políticos?. Sin duda, en ello juega un gran papel el hecho de que Rumania y Moldavia sean una insula separada del continuum lingüístico que conforman el resto de idiomas romances. En otras palabras, el rumano no limita con otras lenguas de su misma familia, sino que lo hace…

El coreano y el paralelo 38

Al sur de la frontera que lleva dividiendo dos sociedades hermanas durante tanto tiempo, multitud de palabras nuevas llegan rápidamente a rebufo de la globalización. De este modo, para los surcoreanos, términos de origen inglés como "shampoo" (champú), "juice" (zumo, jugo) y "selfservice" (autoservicio), son palabras de uso diario. Para los desertores norcoreanos, en cambio, no significan absolutamente nada. Si se cambian las tornas, también se puede aplicar el mismo principio: la gente de Seúl se extraña al oír palabras tan norcoreanas como "salgyeolmul" (살결물), que literalmente significa "agua para la piel"  (lo que en el Sur sería "skin lotion" o crema hidratante). Dos países, enemigos mortales, unidos por lazos históricos, familiares... y lingüísticos, aunque hasta un cierto punto. La división de la península coreana, que dura ya más de siete décadas, ha creado una creciente barrera lingüística que da lugar a malentendidos…