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Sanmao: crónicas de una mujer china en el Sáhara

Chen Mao Ping, más conocida por su nom de plume, Sanmao, fue una escritora taiwanesa con una enorme popularidad en Asia que, tres décadas después de su trágica muerte, sigue vigente y que, por avatares de la vida, hasta hace relativamente poco era una total desconocida para el público español, a pesar de la estrecha relación que siempre guardó con nuestro país. A finales de 2016, la por entonces recién nacida editorial :Rata_ tuvo a bien poner remedio a tamaña injusticia al publicar sendas traducciones en castellano y catalán de la que probablemente es su obra más famosa: Diarios del Sáhara. Dichas publicaciones suponen en parte una cierta reparación histórica para con Sanmao (cuyo apodo proviene de un popular personaje de cómic chino), ya que se tratan de las primeras traducciones a idiomas occidentales de alguno de los libros que nos legó la escritora asiática.

En Diarios del Sáhara, Sanmao nos describe su experiencia durante el tiempo que vivió en la por entonces aun provincia española del Sáhara durante los años 74 y 75 del pasado siglo. La obra no se trata de una novela en sí, sino de una recopilación de relatos que fueron publicados a modo de artículos en el periódico taiwanés United Daily News. En ellos, descubrimos el día a día de Sanmao junto a su marido José María Quero, un jienense al que había conocido años antes en Madrid y que no dudó ni un segundo en seguirla hasta el Sáhara en una aventura que la taiwanesa llevaba años planeando. Lo que en un principio podría antojarse para algunos como un planteamiento un tanto anodino y poco prolífico resulta ser un interesante relato que, a pesar de las más de cuatrocientas páginas que ocupa, se lee con facilidad y del "tirón". El estilo de Sanmao es sencillo y efectista, en ocasiones incluso demasiado directo. No se anda por las ramas. Así las cosas, consigue atrapar al lector, que suele acabar ávido y deseoso de conocer más detalles. Y es precisamente en este aspecto donde radica el principal atractivo de Sanmao: su habilidad para mantener al público totalmente absorto y entregado al relato que por momentos, pareciera, nos esté contando cara a cara. La escritora, que prefería referirse a sí misma como cuentacuentos, consigue hacer del detalle más nimio algo sumamente interesante: desde las obras para adecentar su casa en un barrio periférico de El Aaiún hasta las no siempre cordiales relaciones con sus vecinos, pasando por muchos otros episodios de la vida cotidiana.

Sanmao y José Mª Quero en su casa en El Aaiún

Sin duda alguna, lo que resulta más interesante del libro son las apreciaciones que Sanmao comparte acerca del shock cultural que siente ante las tradiciones y la mentalidad del pueblo saharaui. Sanmao se interesa y queda fascinada por muchos aspectos de los habitantes del desierto. Sin embargo, a diferencia de muchos otros escritores de viajes que son más bien dados a ofrecer una visión romántica e idílica de sus experiencias, la escritora taiwanesa en pocas ocasiones empatiza con los habitantes nativos, para los que no escatima en descalificativos al tildarlos a menudo de poco higiénicos, incultos, cerrados de mente y, en definitiva, primitivos. Mención especial merece el crudo relato en el que narra un intento de violación hacia ella por parte de tres saharauis. La colonia española tampoco sale bien parada en más de una ocasión, ya que también critica el desprecio, e incluso el odio, que algunos residentes españoles en El Aaiún siente hacia los saharauis, por no hablar de la laxa aplicación de la ley colonial al impedir, por ejemplo, que los caciques saharauis se lucren mediante el esclavismo, con la vana excusa de un supuesto respeto por parte de España hacia las tradiciones de los clanes nativos. Este último aspecto -la historia colonial española más reciente- seguramente también resulte de interés para gran parte de los lectores españoles. Al tratarse de una temática de la que habitualmente se ha hablado desde un punto de vista militar y político, la perspectiva civil de una mujer, para más inri extranjera, supone una incursión, diríase, inédita en el género.  Sea como fuere, a lo largo del libro parece que la postura de Sanmao en torno al tema es ambivalente pero finalmente parece decantarse por el lado español, ya que afirma que un territorio tan vasto con apenas 70.000 habitantes nativos aun no está preparado para erigirse como país independiente y critica abiertamente la actitud ingenua por parte de los saharauis al creer que verán cumplidos sus sueños sin la intromisión de Marruecos; predicción que efectivamente acaba sucediendo. 

Durante los años 70 y 80, Sanmao cosechó una fama inaudita en Taiwán y en la China continental con los relatos que fue mandando y publicando en distintos medios. En torno a ella se formó un aura de mujer aventurera que viajaba y escribía crónicas desde lugares exóticos e innaccesibles por entonces para la mayoría de la población china. Esa fama, sin duda, también se vio cimentada por el tono de veracidad que sus escritos rezumaban para el público asiático. Sin embargo, para el lector español esa veracidad puede quedar en tela de juicio, sobre todo cuando hace referencia a episodios históricos. Ello salta a la vista de manera especial cuando afirma haber conocido al lider independentista saharaui Basiri, lo que a todas luces es inverosímil puesto que éste desapareció en 1970 (aun se desconoce si murió asesinado a manos de la Legión española o de la policía marroquí), es decir, cuatro años antes de que Sanmao y José se instalaran en El Aaiún.

Sanmao se muestra al lector como una mujer contradictoria y seguramente ese sea también parte de su encanto: por un lado adora el Sáhara, lugar al cual ha acudido por elección y que continuamente elogia con evocadores pasajes, pero al mismo tiempo le resulta un paraje hostil y asfixiante; se interesa por los saharauis y sus tradiciones y en ocasiones son incluso motivo de elogio por su parte, pero no duda en criticar los aspectos que más le desagradan de estos, incluso en terminos que hoy en día nos resultan políticamente incorrectos; es una mujer independiente, viajada y culta que suele recurrir a citas de la tradición literaria china y de la Biblia, pero a la vez niega ser feminista, lo que no le impide criticar la sumisión de la mujer saharaui y enamorarse de un hombre al que en una ocasión tilda de simple y para el que accede a ejercer de ama de casa porque es "lo que toca", a pesar de que éste le confiese antes de casarse que quiere que no pierda su esencia y que siga siendo un "alma libre". Y es que, sin duda, si de algo se puede tildar a Sanmao, es precisamente de ser un alma libre que se negó a vivir bajo las normas que la tradición china pudiera haber dictado para ella: se formó por su cuenta, viajó y residió en varios países y se casó con un extranjero que finalmente resultaría ser su gran amor y el punto de inflexión en su vida tras perderlo de manera trágica en 1979 en la isla de la Palma. Desde ese entonces, y a pesar de todo, Sanmao ya nunca volvería a ser la misma; siguió escribiendo crónicas desde diferentes lugares, e incluso tradujo Mafalda al chino mandarín, hasta que en 1991 decidió poner fin a su vida en un hospital de Taipéi, en una muerte no exenta de polémica.

Chen Mao Ping se trata, pues, de un gran descubrimiento que al fin podemos disfrutar por estos lares, no solo mediante Diarios del Sáhara, sino tambien gracias a sus otras dos compilaciones que :Rata_ Books ha publicado posteriormente: Diarios de las Canarias (que trata sus vivencias en las islas Canarias tras dejar el Sáhara y que narra también la trágica muerte de José Quero) y Diarios de ninguna parte (que incluye sus crónicas desde diferentes países latinoamericanos).



BIBLIOGRAFÍA:


  • Sanmao (2016): "Diarios del Sáhara". :Rata_ Books, Barcelona. Traducido por Irene Carroggio.

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