miércoles, 10 de noviembre de 2010

En un lugar de Dalmacia...

Vista de Ragusa (actual Dubrovnik)

Pocas lenguas cuentan con una fecha exacta de defunción. El dálmata, lengua neolatina que se habló en las costas de lo que hoy en día es Croacia, es una de ellas. La efeméride de tan fatídico hecho data del 10 de junio de 1898, día este en que su último hablante, Tuone Udaina (o Antonio Udina, como se le conoce en la lingüística italiana), falleció víctima de una por aquel entonces muy de moda mina terrestre, colocada por algún anarquista ávido de notoriedad. Tal es la relativa “precisión” de dicho acontecimiento que incluso se conoce la hora de la muerte de la lengua y su hablante: las seis y media de la mañana- aunque hay fuentes que difieren en este último aspecto y apuntan que realmente la hora oscilaba más hacia el véspero.

Poco se conoce de Tuone. Nació, creció, vivió y murió en la isla de Veglia, dígase en serbocroata (si es que realmente se puede) Krk. A pesar de ostentar el honorífico título de último hablante de dálmata, ésta no era, sino el véneto, su lengua materna, habiendo aprendido el idioma dalmático de las conversaciones que oía de sus progenitores, quienes sí lo hablaban entre ellos. Además, y dada la coyuntura sociopolítica de la época que nos ocupa (Veglia y la costa dálmata formaban parte del también ya difunto Imperio Austrohúngaro), Udaina era también docto en alemán e italiano. Las fuentes tampoco coinciden en el oficio (y beneficio) del personaje; algunos dicen que era un sacristán, aunque la mayoría de escritos indican que se trataba realmente de un barbero. Sería precisamente  tal menester el motivo por el cual se le conocía por aquellos lares como “Burbur” (barbero en dálmata).

Pero... ¿cómo alcanzó notoriedad Tuone Udaina? Se dice que detrás de un gran hombre (y créanme, las circunstancias hicieron de Udaina un hombre excepcional) siempre hay... ¡otro gran hombre! Ese no era otro que el lingüista istriano (y de etnia italiana) Matteo Bartoli, estudioso de la lengua dálmata que dio con Burbur en 1897 y de quien extrajo, haciendo las veces de “glotoarqueólogo”, los últimas retazos de lo que otrora había sido la lengua oficial de la más numantina de las repúblicas marineras del Mediterráneo, Ragusa (conocida hoy en día como Dubrovnik), y que en 1898, paradojas de la historia, languidecía en una isla apartada del Adriático. No obstante tan peculiar situación pudiera propiciar una afable relación entre estudioso y estudiado, parece ser que Bartoli no tenía en gran estima a Udaina (al menos no desde un punto de vista académico) al cual tildó de “informante poco ideal” en su tesis doctoral publicada en 1906 por la Universidad de Viena bajo el larguísimo título en alemán de Das Dalmatische: altromanische Sprachreste von Veglia bis Ragusa und ihre Stellung in der Apennino-Balkanischen Rumania. Razones no le faltaban a Bartoli para incurrir en tal apelativo: aparte de que Tuone Udaina no era hablante nativo de dálmata, en el momento de las entrevistas que mantuvieron ambos a lo largo de 1897 el susodicho contaba ya con una avanzada edad (77 años), además de encontrarse totalmente desdentado y con una sordera de remate.


   Matteo Bartoli (Albona d'Istria, actual Croacia 1873- 
Turín, Italia 1943)


Paradójicamente, si "mucho" se conoce del momento exacto de la funesta defunción de la lengua dálmata, más bien poco se sabe acerca de su existencia. Considerada dentro de la lingüística románica el puente entre el italiano y el rumano, el dálmata se habló entre los siglos XI y XIX en diferentes puntos de la costa dálmata, abarcando en su momento de mayor apogeo un territorio que iba desde Fiume (actualmente conocida como Rijeka, en Croacia) hasta Kotor (Montenegro) pasando por las cientos de islas de la costa dálmata y por ciudades marítimas como Zara (Zadar), Spalato (Split) o Ragusa (Dubrovnik). Fue precisamente en la perla del Adriático, por aquel entonces, y tal y como se ha indicado anteriormente, una pequeña pero resistente república marinera, donde la lengua floreció como lengua del poder, hasta que en el siglo XV finalmente sucumbió ante el empuje de los dialectos croatas y venecianos. Nunca contó con una literatura potente, pero de ella se conservan un inventario de palabras -no llega a diccionario- de 1280 y unas cartas oficiales entre autoridades de Zara y Ragusa datadas del siglo XIV. He aquí el primer párrafo de una de ellas:

A ser Pon unuriuol canceler de Ragusa, Todru de Fomat d'Çara saluduui cun oni uostro unur. La mi fo ditu qui lu frar d'maistru Nicola Murar sí dimanda rasun nanti la curti de Ragusa contra Franciscu, mi fiol de s. XX de g'r leí cual auia dat maistru Nicola a Franciscu p. dur leí la mi. Undi posu dir cun oni uiritat quil aire frar de maistru Nicola en un fe-ço quil diuia y fe vilania la far tal dimandasun la Fraticiscu: qui plu unur era so di mandar la mi una litera dimandandumi qui y di quili s. XX d'g'r, quil manda maistru Nicola p. Franciscu, y s-yo desnudo leí auisi ditu la uiritat, poi desnudo ti mancaua la di(man)dar d'Fraticiscu. 
Zonas en las que alguna vez se habló dálmata

A lo largo de los siglos venideros, la lengua fue perdiendo hablantes hasta que muchos años después, y tras centurias de agónica supervencia como lengua de ámbito privado, falleciera en la isla de Veglia/Krk el 10 de junio de 1898, llevándose consigo al que oficialmente fue el último de sus hablantes, Tuone Udaina, quien pasaría así al eterno y particular Panteón “tanolingüśitico”, junto a personajes como Dolly Pentreath, conocida por ser la última hablante de córnico hasta su muerte en 1777. De ella dice la leyenda que en un último respiro en el lecho de muerte exclamó “Me ne vidn cewsel Sawznek!" (¡No hablaré inglés!). Toda una declaración de intenciones, pero esa ya es otra historia...

3 comentarios:

  1. Bueno, muchas palabras de la "langa dalmata" se mantienen hoy en el dialecto chacaviano de la costa dalmata, muchos dalmatinos ni saben que son palabras derivadas del dalmata, en el siglo XX, se ha trató de todas maneras de erradicar el elemento latino de la costa, por motivos politicos, incluso utilizando a las lenguas para dichos propositos.-

    ResponderEliminar
  2. Sí, de hecho en Istria las ciudades y pueblos son oficialmente bilingües croata/italiano. Pensé que la comunidad italiana en Istria sería más bien testimonial después del éxodo istriano, pero de hecho he conocido a gente de allí que es de etnia/lengua italiana.

    ResponderEliminar
  3. El tema de Dolly Pentreath, es conflictivo. Se sospecha que si hablaba inglés y también se estima que era la ultima hablante competente del idioma, pero que aún quedaban algunas personas que tenian capacidad de comunicación el idioma, si bien hablaban mejor el inglés. Por cierto el cornico cuenta hoy con unos 100 hablantes.

    ResponderEliminar