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Adéu, Canal 9

La Generalitat valenciana, en manos del PP, ha decidido echar el cierre a la radiotelevisión pública valenciana después de que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana haya declarado nulo el ERE que se pretendía hacer efectivo en el ente. La decisión es, cuando menos, salomónica y supone el fin de las emisiones en valenciano. Si a esto se le suma que por el momento parece ser que el acuerdo entre los gobiernos catalán y valenciano para que TV3 pueda verse al sur del río Cenia no ha prosperado, se puede afirmar que las tierras valencianas han quedado huérfanas de programación en su idioma. 

Independientemente de la más que dudosa calidad de muchos de sus programas, de los escándalos de corrupción y manipulación flagrante, del sobreendeudamiento a raíz de la llegada de Zaplana al poder regional y de las políticas cada vez más evidentes por disminuir la presencia del valenciano en sus emisiones, la radiotelevisión valenciana cumple, aunque sea a duras penas, una función vital para la normalización del idioma valenciano. Este cometido peligra ahora con la desaparición de la RTVV, aunque muchos dudan de que eso preocupe realmente demasiado al ejecutivo de Fabra, quien prefiere hacer demagogía al respecto y correr un tupido velo en torno a la nefasta gestión de su partido con la televisión pública autonómica.

En el polo opuesto, instituciones como la Acadèmia Valenciana de la Llengua o Escola Valenciana lamentan la inminente desaparición de la radio y la televisión valencianas. Al respecto, la AVL afirma mediante comunicado que "nuestra sociedad actual y futura no puede entenderse sin Nou y Nou Ràdio, como no puede entenderse el valenciano sin una televisión y una radio propias".  Asimismo señala que esta decisión por parte de la Generalitat valenciana supone "la desaparición de nuestro medio de comunicación de referencia, eje vertebrador e integrador de todo el territorio, de Vinaròs a Orihuela, y motor de difusión de la lengua propia de los valencianos, uno de los principales motivos de su creación y existencia". Y apostilla que "el valenciano pierde el medio de comunicación más potente que ha existido nunca en la Comunidad Valenciana, con el cual desaparece el instrumento fundamental para la pervivencia de la lengua."

Resta por ver si la Generalitat valenciana seguirá los pasos del ejecutivo griego, el cual hace unos meses también decidió cerrar su televisión pública para reaperecer poco tiempo después con un nuevo canal de dimensiones mucho más modestas.


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