Ir al contenido principal

¡Yo nunca hablaré inglés!

"Me ne vidn cewsel Sawznek!" o, lo que es lo mismo, "¡Yo nunca hablaré inglés!". Estas fueron las últimas palabras que, según la leyenda, pronunció en su lecho de muerte Dolly Pentreath antes de pasar a mejor vida un aciago día del ya lejano 1777. Pero, ¿quién fue Dolly Pentreath y qué tenía en contra de la lengua de William Shakespeare? De acuerdo a la historiografía oficial, Pentreath se trata de la última persona que habló el córnico de manera nativa. La lengua córnica es un idioma celta del grupo britónico que antaño se habló extensamente en la península británica de Cornualles. Sin embargo, y al igual que el resto de idiomas célticos propios de la Gran Bretaña como el galés o el gaélico escocés, su número de hablantes fue menguando progresivamente a partir del siglo XIV debido a la imposición del inglés primero entre la corte y la nobleza, y luego entre las clases populares. Tan arrollador fue el proceso de sustitución lingüística que en el siglo XVIII apenas quedaba un puñado de personas que pudieran hablar el idioma. De ellas, por lo general se acepta que Dolly Pentreath fue la última nativa de córnico.

Proceso de sustitución lingüística del córnico
a lo largo de la historia
La notoriedad de Dolly vino de la mano del erudito inglés Daines Barrington, quien en 1768 se dejó caer por tierras córnicas en busca de los últimos hablantes del antiguo idioma céltico que aún pudieran existir (lo que recuerda en demasía a la historia de Tuone Udaina y Matteo Bartoli, que ya tratamos en Divagaciones babélicas hace algunos años). Luego de deambular por diferentes lugares de Cornualles, Barrington fue a dar con un lugareño que le habló de una anciana de 82 años llamada Dolly que hablaba córnico y que era conocida por aquellas contradas por su carácter huraño y por insultar en dicho idioma a cualquiera que la molestara. Del encuentro entre ambos poco o nada se sabe, aunque podemos deducir que, contra todo pronóstico, ambos debieron de hacer buenas migas, ya que Dolly Pentreath fue el tema central de un artículo que al poco tiempo Daines Barrington escribiría para el periódico Archaeologia publicado por la Sociedad de Anticuarios de Londres. El ensayo, titulado "On the Expiration of the Cornish Language", versaba sobre la moribunda situación del córnico y otorgaba a Dolly el triste honor de ser la última hablante nativa del idioma. Fue tal la repercusión del artículo que, gracias al mismo, Dolly Pentreath pasó a ser una celebridad local cuya memoria perdura hasta nuestros días. 

Según el mito, Dolly se negó durante toda su vida a hablar inglés (de ahí la famosa frase que en teoría dijo en su último aliento); sin embargo, otras fuentes aseguran que lo hablaba cuando la situación lo requería. Sea como fuere, tras su muerte, el córnico aún pervivió durante unas cuantas generaciones más, aunque raramente como idioma de transmisión familiar, sino adquirido posteriormente, y por lo general de manera muy precaria. Tan sólo a principios del siglo XX surgieron en Cornualles distintos movimientos  de tintes más bien románticos para recuperar y dignificar el idioma. Actualmente algo más de 3000 personas saben hablar córnico, de las cuales unas 500 aseguran tenerlo como idioma materno. 




ENTRADAS RELACIONADAS:

Comentarios

Lo más visto de la semana

Élite y el absurdo (o no) de su doblaje al español "latino"

El pasado viernes Netflix estrenó la segunda temporada de Élite , una de las series españoles más populares del catálogo de la plataforma audiovisual estadounidense con el permiso, claro está, de La casa de papel . He de reconocer que, a pesar de ser una serie en la que los clichés y los  déjà vus con respecto a otras producciones abundan, Élite me tiene enganchado. Esas series en las que actores veinteañeros se hacen pasar por adolescentes que anteponen el fornicio y el libre albedrío a los estudios y la Play , y cuyas vidas se ven constantemente asediadas por preocupaciones y problemas más bien propios de treintañeros (para goce y disfrute del televidente), siempre han sido para mí una suerte de placer culpable . Quizás sea por ello que, al igual que ya sucediera con la primera temporada, los ocho capítulos de esta segunda tanda han sido carne de maratón de fin de semana y han pasado ante mí como un suspiro. El mono hasta el estreno de la ya confirmada tercera temporada va

"Allévoy": la desastrosa localización de Final Fantasy VII

Allá por 1997 llegó al mercado español un videojuego que habría de hacer historia. El videojuego en cuestión, Final Fantasy VII , supuso en efecto un antes y un después en varios aspectos: fue la aceptación definitiva por parte del gamer  español (y occidental, en general) de un género como el juego de rol japonés (JRPG), hasta entonces con una cuota de mercado más bien reducida; para Sony significó el espaldarazo definitivo para su recién nacida Playstation, que veía consolidado su catálogo con un videojuego que el devenir convertiría en obra de culto; y para los traductores sentó un precedente en la aún incipiente localización de videojuegos. Y no precisamente en el buen sentido... A día de hoy, no hay gamer español que se precie de ser llamado tal al que no le suene el "allévoy" de Cloud, el protagonista del juego. Y es que, por si algún lector despistado aún no se ha percatado, la localización al español de la obra de Squaresoft se convirtió en un ejemplo de cómo no tra

Hangeul: el alfabeto coreano

A diferencia de sus vecinos chinos o japoneses, a la hora de escribir los coreanos no utilizan los  ideogramas  que a la mayoría de occidentales se les antojan enrevesados e ininteligibles. En la península coreana cuentan con su propio alfabeto llamado hangeul (o hangul). Se considera uno de los alfabetos más eficientes y concisos del mundo, lo que le ha merecido elogios por parte de muchos lingüistas debido, principalmente, a su funcionamiento científico y racional: "El hangeul debe ser considerado uno de los mayores logros intelectuales de la humanidad." Geoffrey Sampson, lingüísta y profesor, Universidad de Sussex "El hangeul es el mejor sistema de escritura del mundo ya que se fundamenta a partes iguales en principios filosóficos tradicionales y en teorías científicas." Werner Sasse, profesor, Universidad de Hamburgo "El hangeul es el sistema de escritura fonémica más avanzado del mundo y se sitúa por delante del alfabeto latino." Umeda Hi

Sexoglosia

En un tono más distendido,  y en referencia a una conversación mantenida hace unos días con algunos amigos, rescato hoy del cajón desastre que es mi disco duro una reflexión que escribí años atrás. Hete aquí el texto: Carlos I fue un monarca políglota; de hecho, hay varias citas realizadas por esta ilustre figura del Siglo de Oro español relacionadas con este hecho de conocer y desenvolverse con soltura en diferentes idiomas. Quizás la que más me guste sea la que seguidamente os transcribo: "Hablo italiano con las mujeres, francés con los hombres, alemán con los caballos y español con Dios". Aunque tal y como os he comentado, existen otras versiones que difieren en el uso que dicho rey decía emplear con cada una de las lenguas que conocía. Sea como fuere, está claro que hoy en día dichas funciones lingüísticas han quedado del todo obsoletas para el común de los mortales. Asimismo, y hablando de idiomas, quisiera evocar, a colación del tema de hoy, algún que ot

El español de las telenovelas, ¿une o desune?

Cuando las primeras telenovelas vieron la luz hace unos sesenta años, el contenido local de las mismas era más que evidente, y prueba de ello era el tipo de español que se utilizaba en cada una de ellas dependiendo de su nacionalidad. Sin embargo, vista la proyección transnacional de dicho género, en la última década han proliferado las coproducciones a nivel panamericano, y también transoceánico (principalmente con España), lo que ha desembocado en una progresiva homogeneización del producto que, por supuesto, afecta también al idioma. En efecto, el español utilizado en las telenovelas es cada vez más estándar, y muchas veces sería difícil atribuirle una nacionalidad específica a alguna de estas producciones, dada la casi inexistencia de dialectalismos que hay en los diálogos. Según varios expertos en temas audiovisuales, un recurso de creciente aplicación para mejorar las posibilidades de éxito transnacional de las telenovelas (en el ámbito hispanohablante) es la incorporación de a