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Musok: el chamanismo de Corea

Corea del Sur es un lugar heterogéneo en lo religioso. En el país asiático conviven diferentes credos, de entre los cuales destacan el budismo, el protestantismo y el catolicismo. Estos tres grupos suman algo más del 40% de la población surcoreana, mientras que el resto de la población sigue otros ritos (0,8%) o bien no se adscribe a ninguna filiación religiosa (entorno al 55%). Sin embargo, por lo general casi ninguno de estos censos parece dar especial relevancia a una religión, o más bien conjunto de creencias, que se podría considerar como la más antigua y la oriunda del país, y que ha influenciado la idiosincrasia coreana desde mucho antes de que la mismísima concepción de Corea como nación surgiese. Se trata del musok (무속)una religión de corte chamánico que llegó en su forma más primigenia a la península coreana desde Siberia en tiempos prehistóricos, de la mano de los hombres y mujeres que con el paso de los siglos acabarían conformando el pueblo coreano.

Tal y como se ha indicado, el musok, más que de una religión per se, se trata de una serie de creencias y de prácticas que aúnan la fe con la superstición y que se basan en la idea de que el entorno está plagado de espíritus que habitan en la naturaleza: desde accidentes geográficos como las montañas o los ríos hasta otros elementos de menor entidad como los árboles y las rocas, pasando incluso por personajes históricos coreanos. Las únicas personas capaces de entrar en contacto con estas deidades son las mudang (무당), una suerte de chamán que, por lo general, se trata de mujeres y, en menor medida, también hombres. Mediante un ritual llamado gut (굿), en el que se combinan plegarias, ofrendas y especialmente música y danzas tan vistosas e impactantes como caminar descalza por encima de afiladas cuchillas sin realizarse corte alguno, la mudang, ataviada de vivos colores, entra en trance y es capaz de comunicarse con los espíritus a los que realiza consultas o pide instrucciones a petición de algún fervoroso interesado.

Obra del pintor coreano Shin Yun-Bok
conocido como "El Baile del chamán" (1805)

Se calcula que a día de hoy hay en torno a 300.000 mudang repartidas por toda Corea del Sur, lo que da fe del fuerte arraigo que aún tiene la tradición chamánica por aquellos lares. Por lo general, hay dos tipos de mudang:

- Por un lado, se encuentran las conocidas como gangshinmu (강신무), que históricamente han radicado sobre todo al norte del río Han. Este tipo de mudang llega a tal condición a través de una "enfermedad" conocida como shinbyeong (신병) cuyos síntomas incluyen falta de energía, alucinaciones, insomnio o la escucha de voces. Si dicho cuadro sintomático se pone de manifiesto, quiere decir que la persona que lo padece ha sido poseída por algún espíritu. Por lo general, el shinbyeong se considera más bien una maldición, ya que la vida de la mudang suele conllevar soledad, incomprensión e incluso marginación. De ahí que a menudo en Corea se digan expresiones tales como "¡Ojalá nazca una mudang en tu familia!" a modo de ofensa. Para llegar a convertirse en gangshinmu, la candidata afligida por la "enfermedad" debe ser curada e iniciada por una mudang experimentada que la considere apta para cumplir tal función a través de un ritual especial conocido como naerim gut (내림굿). 

- Por otro lado, también se hallan las seseupmu (세습무), históricamente relacionadas con los territorios al sur del río Han, que son aquellas mudang que adquieren su condición por vía familiar, pasando los conocimientos de generación a generación. 

Dada la variedad tan amplia de deidades, creencias y ceremonias que abarca el chamanismo coreano, muchas de ellas exclusivas de regiones o ciudades concretas, así como la ausencia de una suerte de evangelio estandarizado, el musok  puede no ser considerado una religión stricto sensu sino un medio al que los coreanos recurren cuando necesitan consultar o resolver algún aspecto de trascendental importancia en sus vidas (un negocio o un matrimonio, por ejemplo). Por ello, a diferencia de otras religiones cuya afilación puede ser motivo de orgullo para muchos, hay muy poca gente en Corea que afirme ser seguidor del chamanismo. Actualmente las mudang a menudo hacen las veces de videntes, y responden a dudas de clientes mediante un servicio llamado jeom () en el que ofrecen pronósticos ante preguntas tales como "¿cuándo me casaré?" o "¿es viable este negocio?. Otro servicio habitual es el de realizar  pequeños rituales en la inauguración de tiendas o empresas con la finalidad de atraer  a los buenos espíritus y, por ende, a la buena suerte. Los gut - las pintorescas ceremonias que antes se han mencionado- se reservan para ocasiones más especiales.


Ceremonia de gut (굿)
                                                        

HISTORIA DEL CHAMANISMO COREANO

Tal y como sucede en otros países asiáticos con las religiones implantadas en los respectivos territorios, en Corea se ha dado una especie de sincretismo del musok con el resto de religiones (en especial con la budista), lo que históricamente ha sido motivo de disgusto y desaprobación por parte de algunos. El chamanismo fue la religión preponderante en la península coreana hasta la llegada del budismo en el siglo IV. A partir de entonces, se empezaron a construir numerosos templos budistas en las montañas, lugar donde según el musok habitan varios espíritus. Quizás por ese motivo, en esos mismos templos se construyeron altares dedicados a deidades propias del chamanismo coreano, en especial al dios montaña Sanshin, seguramente el espíritu más importante del panteón del musok. Incluso a día de hoy, es prácticamente imposible no encontrar algún templo budista en Corea que no tenga algún altar en honor a algún espíritu de la tradición chamánica. Sea como fuere, el declive del musok, al menos a nivel oficial, vino con la llegada al poder en 1392 de la dinastía Joseon, que se prolongaría hasta 1910. Durante este periodo, se impuso el neoconfuncionismo como religión de estado, lo que relegó al budismo y al chamanismo a un segundo plano. Dado el carácter profundamente patriarcal de la nueva religión, el musok entró en un periodo de ostracismo debido a su carácter eminentemente femenino, en tanto que las mudang ocupaban un papel primordial en la fe chamánica. A pesar de todo, ello no fue impedimento para que miembros de la clase alta recurrieran a menudo a los servicios de las mudang, tal y como las clases populares seguían haciendo. El siglo XX tampoco fue demasiado grato con la religión primigenia coreana. Los ocupantes japoneses, que permanecieron en Corea desde 1910 a 1945, prohibieron y persiguieron el musok (junto a otras tradiciones coreanas) en un intento de diluir la identidad local. Las cosas no mejoraron una vez recuperada la independencia. Durante la dictadura de Park Chung-Hee, se pretendió también erradicar cualquier práctica de índole chamánica, ya que eran percibidas como algo anticuado y propio de un país atrasado. Toda esta campaña de desprestigio tuvo su origen en gran parte en las élites y los miembros de las congregaciones cristianas que habían empezado a surgir a lo largo y ancho de Corea a finales del siglo XIX y que a mediados del siglo XX veían como ganaban adeptos e influencia. Sin embargo, a finales de la década de los 80, con la llegada de la democracia, el musok, junto a otras tradiciones coreanas como los hanok (casas coreanas) y géneros musicales como el pansori, que habían estado durante décadas en decadencia debido a una errónea concepción de la modernidad, empezaron a revalorizarse y ser considerados parte importante del patrimonio histórico coreano. Hoy por hoy casi nadie en Corea se identifica como chamanista, pero son pocos los coreanos, independientemente de cuáles sean sus creencias religiosas, los que no han recurrido a alguna vez a una mudang, ya sea por simple curiosidad o para intentar esclarecer algún aspecto de su vida.



A MODO ADICIONAL...

Una manera entretenida, a la par que terrorífica, de adentrarse en el carácter multirreligioso de la sociedad surcoreana actual es viendo una película de miedo disponible en Netflix"Svaha: The Sixth Finger". En dicho filme, aparecen reflejadas las principales religiones coreanas, en especial la budista. La religión chamánica -el musok- también cuenta con su minuto de gloria con la aparición de una mudang realizando un gut.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Tudor, Daniel (2012): "Korea, the Impossible Country", Tuttle Publishing, Hong Kong.
  • The Korea Foundation (2012): "Religion in Korea. Harmony and Coexistence", Seoul Selection, Seúl.

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