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Muerte en Manila

Quien me conozca mínimamente o haya seguido mi blog a lo largo de los años, sabrá de mi interés por los avatares de la colonia española en Filipinas desde la salida de España como administradora del archipiélago asiático en 1898 hasta la práctica desaparición de aquella tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, que tuvo especialmente en Manila un final trágico. Durante los últimos años he leído varias obras que tratan de manerera parcial o en su totalidad los años de la ocupación japonesa en Filipinas (1942-1945) y de cómo ésta afectó a los hispanohablantes que allí residían. Valgan como ejemplo Los pájaros de fuego de Jesús Balmori, La última de Filipinas de Carmen Güell y Franquistas sin Franco de Florentino Rodao. La primera obra, publicada en 2010 por el Instituto Cervantes de Manila, resulta interesante desde un punto de vista histórico ya que se trata de la única novela en español sobre la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico escrita por un filipino (Jesús Balmori) en contemporaneidad al conflicto. La segunda es una biografía novelizada por la escritora catalana Carmen Güell de la vida de María Elena Lizárraga, una hispanofilipina perteneciente a la conocida como "alta sociedad manileña". Por último, la tercera obra, del profesor e historiador madrileño Florentino Rodao, se trata de un ensayo en el que se narra de manera extensa y minuciosa la rivalidad que surgió desde mediados de los años 30 hasta 1945 entre las diferentes facciones de la Falange española en Filipinas y sus desencuentros con las élites hispanas de Manila. Asimismo, he podido ver el interesantísimo documental "De aliados a masacrados" en el que, mediante el testimonio de supervivientes, se explica cómo los residentes españoles en Manila pasaron a ser víctimas de los ocupantes japoneses, a pesar de las buenas relaciones existentes entre la España franquista y el Japón imperial. Así las cosas, recientemente se ha publicado una novela del español residente en Londres Álvaro del Castaño Villanueva, la cual viene de alguna manera a sumarse a las pocas obras que tratan esta parte tan desconocida y fascinante de la historia reciente de España en ultramar. El libro, de elocuente nombre Muerte en Manila, se centra en la matanza perpetrada por la infantería japonesa en el Consulado de España en Manila el 11 de febrero de 1945; matanza en la que perecieron todos los que allí se habían refugiado tanto de la artillería norteamericana que "liberaba" la ciudad como del fuego indiscriminado nipón, a excepción de una niña de seis años de nombre Anna Maria Aguilella que sobrevivió milagrosamente a los varios bayonetazos asestados por un militar japonés. Este capítulo, poco conocido por el público general, supuso un antes y un después en las relaciones entre la España y el Japón de entonces, de modo tal que incluso el régimen franquista sopesó la idea de declarar la guerra a Japón pocos meses antes de que el Imperio del Sol Naciente finalmente se rindiera a los Aliados en agosto de 1945. 


He de reconocer que tengo sentimientos encontrados en lo concerniente a la obra que hoy me ocupa. La misma me ha resultado interesante desde un punto de vista histórico, pero un tanto gris desde un prisma literario y tendenciosa políticamente hablando. Se puede afirmar sin ningún genero de duda que estamos ante la primera novela que trata de manera amplia y exclusiva este capítulo de la historia reciente de España, y ello ya de por sí resulta motivo de elogio. Sin embargo, el estilo del autor madrileño me resulta maniqueo y, en ocasiones, presuntuoso y cursi. Este último apunte queda patente sobre todo en las innumerables ocasiones en las que el autor apela a un patrioterismo que se me antoja anticuado y trasnochado. Ello es comprensible si se tiene en cuenta que el relato está contado en primera persona desde el punto de vista de un diplomático franquista (José del Castaño Cardona, cónsul español en Filipinas, a la postre abuelo del autor), a excepción de la parte en que se narra la matanza en el consulado español, en la que inexplicacablemente el narrador pasa a ser omnisciente y parece ser conocedor, a pesar de no hallarse en el lugar, de todos y cada uno de los detalles de lo allí acaecido (algunos de ellos bastante cuestionables e incluso innecesarios). Obviando este aspecto, resulta cuando menos sorprendente que todos los personajes de la novela, a excepción de una ama de llaves catalana que resulta hablar con acento más bien andaluz (¿?), parezca que declamen de manera teatrera, en vez de forma natural y consonancia al contexto, independientemente de la edad de éstos, su origen o su clase socioeconómica: desde el cónsul al portero del consulado, pasando por el hijo de 14 años del primero, la vecina australiana o el militar estadounidense de turno. Mención aparte merecen errores garrafales para cualquier escritor (y corrector) que se precie como algún que otro laísmo en la narración o formas incorrectas como "detrás nuestro". Por otra parte, resulta curioso que el autor pida al lector en la introducción que no se lea la novela en clave "guerracivilista" cuando él mismo no se aplica el consejo a la hora de escribirla: el momento en el que se habla de "elementos comunistas" y de la sed de venganza de los rojos "enemigos de España" es prueba de ello. No obstante, una vez más volvere a darle al autor el beneficio de la duda ya que, tal y como he indicado, el cónsul-narrador es en teoría un falangista convencido. 

Por último, quisiera destacar que los informes escritos por el cónsul José del Castaño que se incluyen escaneados al final de la obra me parecen de lo más valioso del libro, ya que resultan de un gran interés histórico y un punto a favor para hacerse con un ejemplar de la obra. En resumidas cuentas, se trata de un libro recomendable para los interesados en este periodo prácticamente ignoto de la historia española en Filipinas; sin embargo, a pesar de lo encomiable que resulta el homenaje que el autor pretende realizar tanto a su abuelo como a su padre con la edición de esta obra, el texto no cumple con unas mínimas expectativas literarias, a pesar de entretener y ser de fácil lectura.


Manila destruida en 1945


BIBLIOGRAFÍA:


Castaño (del) Villanueva, Álvaro (2019): "Muerte en Manila". La Esfera de los Libros, Madrid.


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